Secretos entre la luna y las estrellas • Ximena Roca

Secretos entre la luna y las estrellas • Ximena Roca
por: Ximena Roca

 

Noches superfluas
son esas noches en las que consigo dormir
pensando en ese amor por ti,
son esas luces que ciegan mi mente
y que te olvidan de repente.

En esas noches consigo verte
dentro de esos sueños que viven en el olvido,
veo todos esos momentos que nunca vivimos
y esos secretos que volaron al perderte.

La luna sigue siendo la misma,
que tragedia es verla y saber que ya no la ves conmigo,
tantos secretos
y sólo guarda los de ese amor fortuito.

Nunca le dijimos adiós,
a esa masa que cuando no brilla
explota por vernos perdidas.

 

§

 

Había una vez en la que fue todo lo que necesitaba
sin embargo, no hubo manera de culminar
el ayer que no atormenta y que no acecha.

Me gustaría saber que esta vez se quedará,
que querrá ver un sueño conmigo,
observar cada estrella explotar y resucitar,
que sea un amor voraz sin olvido.

Las palabras no hacen sentido,
pero menos aún lo hace el corazón;
no porque no lo tenga,
si no porque tuve su alma entre la mía
y soplé para no exhalar su afecto.

Voló tanto que perdí cualquier rastro,
rastro de que hubiera estado en mí
de que hubiera catarsis en esa tempestad,
me gusta imaginar que cuando yo vivo entre sueños
también lo hace
¿Lo hará?

(No, no lo hace)

 

§

 

A veces olvido cuantas estrellas explotan por las noches
olvido como se ven y cómo brillan
me sentí tan ajena a toda esa inmensidad,
por un segundo llegué a olvidar
que en algún momento pude amarte.

Qué abismo tan vacío
no porque te hayas ido,
ni porque te haya perdido.

Fuiste con las estrellas
decidiste brillar y luego explotar,
verte caer duele al respirar;
pero fue lo mejor que pude haber hecho por ti,
dejarte ir y morir ahí.

Verte volar, flotar, brillar y al final explotar.

 

§

 

Los siete pecados familiares
En alguna noches te fuiste para nunca más volver,
siete inviernos sin uno de tus cálidos abrazos
y seis vidas rebuscando el día de tu partida.
Cada cinco días, a falta de ese amor vuelves para buscar una salida;
fui una bala perdida de cuatro guerras fallidas,
tres lágrimas se derraman al día, desde aquella bomba corrompida;
dos horas dejaron la culpa para siempre, en una niña confundida
y sólo un minuto para perderla de por vida.

 

§

 

Sólo tú
desde el momento en el que te vi
sentada por ahí
donde nadie ve
te odié,
te quise odiar,
te quiero odiar.
Nunca pude
ver como pasabas y no molestar.
¿Qué tenías?,
¿qué era eso que me atraía?
la verdad es que no lo sé, dije:
¿cómo una persona tan como tú
puede ser tan deseable?
Pero luego pensé
sólo tú,
sólo tú podrías lograr que cada mirar parara a contemplar
cada destello de un otoño frío,
pero que quema,
yo vi cada hoja caer y renacer,
pero nunca pude entender
cómo cuidar a algo tan cambiante
¿Y la tenías que cuidar?
No, pero aún así lo hice, contesté,
sentía que tenía que cuidarla cada invierno,
primavera y verano
¿Y por qué sentías eso?
Porque para mí nunca fue un otoño frío,
para mí fue todo lo vivo de un otoño,
todo lo inalcanzable antes de la muerte,
¿Y por qué querías cuidar lo inalcanzable?
Porque para mí el antes de la muerte
es todo antes de la vida.
¿Cómo es eso? —preguntó–
Es como un despertar,
como un suspirar y respirar
al ver que ahí está,
cada momento y cada recuerdo
está… ¿Dónde?
Donde siempre debió estar.
en lo que pasa cuando el amor se escapa.
¿De qué escapa?
De la vida y la muerte.

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