Poemas • por Pablo Velasco

Poemas • por Pablo Velasco
por: Pablo Velasco

 

México


México no nació sin dignidad
Sino que se nos fue arrebatada por la impunidad
Cuántas fechas negras y ensangrentadas
Pero nada de respuestas sólo puras mamadas
Aquí nada se resuelve, todo queda en incertidumbre
Sólo un poco de pan para calmar la muchedumbre
Nadie avanza nadie sube
Sólo la gas y el dólar tocan las nubes
¿Promesas sobre un México mejor?
Es más chido un vale y una torta con un buen sabor
Señor presidente observe desde su avión
Cómo su país muere de hambre eso si esta cabrón
Lo bueno casi no se cuenta, ¿pero cuenta mucho?
¿Qué tal los balazos del 68? Yo todavía los escucho.

 

 

Llegué con el monzón


Mis viejos aires me detiene y pesan como recuerdo
Vientos robustos un tanto claros y poco cuerdos

Mis únicas amigas las estrellas
Tan inalcanzables y tan bellas

Oh que envidia les tengo
Que ustedes vuelan
Y yo apenas me sostengo

Agárrenme y llévenme con mi madre la luna
Díganle que aquí en la tierra yo vivo en una miseria como ninguna

Extraño ver el vacío lleno de vida
Por eso anhelo tanto el día de mi partida

Díganle a mi padre el sol que con sus rayos me levante
Y que me convierta en otra de sus esferas errantes

Oh, querido padre, ábreme tus brazos
Yo aquí no pertenezco y tú bien que lo sabes
Yo soy parte del cielo junto con las aves

Adiós tierra, yo aquí me despido
Que no ves que es mi hermana la muerte
Qué por mí ha venido.

 

 

Si no despierto es por tu culpa


Oh querido amigo si no despierto es por tu culpa,
te tengo envidia, eres versátil y te adaptas a la adversidad en forma de taza, llenas de energía a cualquiera que te trate. Te forjaste en los trópicos donde se encuentran los mejores climas y fuiste criado por las manos más nobles.

Tu olor dilata mis pupilas y me eleva a lo más alto del firmamento, tu sabor que viaja por mi cuerpo va liberando fuertes sustancias mineralizadas y se capta esa amargura del despojo de tus tierras.

Oh querido amigo dime… ¿cómo le haces? Para ser deseado por los ricos pero germinaste en la tierra de los pobres.

 

 

Dueño de mis manos


Carniceros y asesinos son aquellos que de mi tierra me sacaron
Son ellos los que a mi padre masacraron
Aquellos que mi abuela me advertía
Y los que mataron mis sueños de alegría
Ellos que mi sangre dejaron correr por el canal
Son ellos mismos que a mi madre vendieron por un puñado de sal.

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