Poemas • por Daniel Lebrija

Poemas • por Daniel Lebrija
por: Daniel Lebrija

 

Mi pasión:

No necesito una introducción,
para describir la destrucción.
No tiene anemia mi composición,
sólo por mi rap siento la pasión.

Algunas letras de depresión,
otras sólo por expresión.
Otra a mi madre se la dedico,
y a uno que otro amor fallido.

Nada de lo que escribo es por dinero,
tengo uno que otro verso culero.
Pero todos son sinceros.
Y no me importa que la cuenta esté en ceros.

 

 

El arte:

Saben…
el arte para mí es una palabra gigante
que no puede encarcelarse.
Pero según el diccionario la definición
de arte es: la habilidad para hacer algo bien.
Quiere decir que hay arte en
manejar un taxi y arte en tatuarse la piel.

O sea, todos los políticos manejan el arte
de robarte todo el mes, y Donald Trump
es un artista a la pendejez….
pero en inglés.

Entonces, existe el arte de robar,
el arte de matar, el arte de vender
y el arte culinario de comer.
Por lo tanto por definición los creadores
de la bomba atómica y las armas
son artistas también. Por ende, han muerto
más personas por el arte que las que han
vivido de él.

 

 

Mater:

¿Cómo no voy a estar
b
orracho de cariño?
Si ya desde que nací compartí
t
us vasos sanguíneos.
Desde niño tuve el oro en tu regazo.
Ya no he vuelto a ver tesoros
en los barcos de otros brazos.
Se va la flor, se va el color,
se va su baile, se va el dolor,
pero nunca el amor de una madre.

He olvidado cuántas veces
l
e robé besos al aire.
Por saber que tú con creces
los mereces más que nadie.

Por guiarme en el camino recto
cuando lo vi estrecho,
y obligarme a caminar derecho,
cuando escondí el pecho.
Por brindarme sin ningún despecho
un techo y un lecho.
Y haber hecho de un joven maltrecho
alguien de provecho.

 

 

A quien corresponda:

Tu frontera llamada entrecejo
no deja que entre.
Y el visado no sirve en tus dos continentes.
Ojala que la tierra volviera
nacer nuevamente.
Y al formar la Pangea, tú y yo
fuéramos uno siempre.

Yo estoy en la calle del lamento,
en el valle de los besos sedientos.
Y tú, como bruja, dibujas burbujas,
y empujas, que cruja mi aguja del tiempo.

Es que sin ti mi cama es un bordillo,
un ovillo sin lana, una dama sin brillo,
un martillo en la cara, una daga, un cuchillo,
un pasillo con balas buscando un gatillo.

Que venga la muerte a pasar inventario,
con el calendario de tus despedidas.
De tanto escribirte la vida en los labios
saqué un diccionario de besos suicidas.

Quise ofrecerte un camino de rosas,
pegando baldosas de espinas y heridas.
Nunca dejé de sentir mariposas aunque
cada prosa fuera insecticida.

 

 

Fuiste:

Fuiste fuego y armonía,
fuiste mi mayor poesía,
Tú fuiste la inspiración
que me llegaba cada día.

Lo más cercano a la definición
de perfección;
Aunque te asimilabas
a la palabra adicción.

Fuiste sonrisas,
caricias bajo las sabanas,
competencias de amor
para ver quien daba más.

Fuiste desvelos.
También fuiste madrugadas.
Yo fui Dante en el infierno,
Tú mi cuento de hadas.

Enfermedad y cura,
bálsamo de locura,
fuiste mi ángel guardián,
mi brújula en la noche oscura.

Mi mayor alegría fuiste tú,
quién lo diría.
También fuiste tristeza
cuando dejaste de ser mía.

 

 

México:

La tierra se manchó de sangre
y se hizo moda.
Por la yugular se irá la sonrisa
del que nos roba.

Éramos sombra que al final
del día se desvanecía,
y ahora se transforma
y se deslumbra tu agonía.

Nadie responde por aquel
que cayó,
las noticias cuentan cuentos
que la gente se perdió.

Si no buscan a los nuestros
les quitamos a los suyos,
de la noche a la mañana
y no amanece al lado tuyo.

Un millón de lágrimas,
un millón de vidas,
un presidente pendejo
y personas desaparecidas.

43 maneras de quitarle
las vendas del rostro,
a un país bonito, gobernado
por un monstro.

Mi pueblo y su gloria,
todo esto pasa a diario,
en México donde gana
lo mismo un doctor y un sicario.

En un país donde había
gente con huevos,
no como los pinches
presidentes que tenemos nuevos.

El pendejo de ahorita
no entiende ni las putas bromas,
va con poca inteligencia,
con una sonrisa y una mujer
que se cogió Televisa.

¡Mierda! No tenemos defensa.
Nos atan con un arma
y nos consuelan con una despensa.

 

 

Sociedad:

Las preguntas que más
me hago, son las que menos
entiendo.
Me hierve la sangre observando
lo que estoy viviendo:
Gente mentirosa
que se está contradiciendo.
Siendo lo que dicen ser,
sin estarlo sintiendo.

El que a veces siente frío
no es el que siempre tirita.
El que llora con la cara
tapada no es un cobarde.
El que está callado, a veces,
no aguanta y grita.
Al que tachas de ser viejo
es quien más puede enseñarte.

Nadie es más que los mendigos
porque ellos no tengan techo.
Te crees muy humilde,
pero te falta bondad.

Y al que insultas por ser negro,
tiene tus mismos derechos.
No está enfermo por ser negro.
El racismo es la enfermedad.

A la que llaman puta
no ha hecho el amor en su vida,
Solamente está esperando
a ese hombre que la quiera.
Pero claro, si es un hombre
el que se lía con cualquiera
ya es una fiera.
Si es una mujer, ya es una
ramera ¿verdad?

One comment on “Poemas • por Daniel Lebrija”

  1. Me encantan Danny Felicidades

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