La vida de un traductor Freelance

La vida de un traductor Freelance
por: Lorena Gómez

¿Alguna vez te has puesto a pensar que muchos de los textos, libros, revistas e instructivos que lees fueron traducidos para llegar a ti? ¡Así es! Existe todo un mundo relacionado con los traductores y su estilo de vida.

Todo empezó con la piedra Rossetta, ya que ésta presentaba el mismo texto con diferentes jeroglíficos. El proceso evolucionó poco a poco a través de la historia pasando por textos bíblicos, la Edad Media, la invención de la imprenta y hasta llegar al día de hoy, en donde los traductores podemos apoyarnos en programas que crean glosarios y conservan formatos. Increíble, ¿No crees?

La traducción es considerada todo un estilo de vida: festejamos nuestro día el 30 de septiembre, nos encomendamos a San Jerónimo cuando sentimos que es casi imposible terminar un documento de 100 cuartillas, somos un poco solitarios y nocturnos, no somos diccionarios vivientes, pero sabemos un poquito de muchos temas y sobre todo somos amantes de la gramática, la retórica, la sintaxis y de la cultura en general.

Entre los beneficios de esta profesión, se encuentran la libertad de horario y la posibilidad de realizar otras actividades, ya sean recreativas o formativas para mantenerse al día en diversos rubros. Sin embargo, me parece prudente advertir que todo tiene dos caras y no todo es miel sobre hojuelas. Como aspectos negativos puedo mencionar que somos esclavos de dos amos (el autor y nuestro cliente), no siempre se tiene trabajo constante; hay que estar a la caza de nuevas chambas y realizarlas con calidad, seriedad y puntualidad para ser considerados nuevamente en un futuro.

En algunas ocasiones hay periodos de tiempo inactivos y no hay trabajo, así de sencillo. Por esta razón es importantísimo ser precavido y tener siempre un plan B (corrección de estilo, edición, regularizaciones o clases). Además, en ocasiones la paga suele atrasarse durante meses debido a cuestiones administrativas aun desconocidas para todos nosotros.

Haciendo un balance general de mi carrera, puedo afirmar que me ha dado las herramientas necesarias para desempeñarme en lo que más me gusta en la vida: la docencia, el inglés, el aprendizaje y la enseñanza mutua que comparto con mis alumnos. Dificultades existen en todas las carreras y en la vida en general, así que depende de nosotros la forma en que las afrontamos.

Para terminar, quisiera compartirles una probadita de dos entrevistas que realicé con dos colegas:

“Atrás de los artículos médicos, libros de superación personal, manuales técnicos sobre cómo servir el pay de queso perfecto, etcétera, se encuentra, eso espero, un traductor.” Abraham Vilchis –traductor y ex alumno.

“Lo que más me gusta de traducir, es tener en mis manos un texto que alguien más va a poder entender y sentir.” Alejandra Valdivia –traductora y profesora del Inhumyc.

Y concuerdo con mi equipo; somos aquellos que te hicieron experimentar todo tipo de  sentimientos por medio de nuestro esfuerzo y creatividad.

Previous Post
«