La pandemia del aprendizaje, ¿el olvido inmediato?

La pandemia del aprendizaje, ¿el olvido inmediato?
por: Aranza Toache

Las epidemias no sólo son enfermedades físicas, también mentales, económicas, morales y sobre todo sociales; los eventos de esta magnitud logran resaltar las virtudes y, sobre todo, las características negativas de los seres humanos. Aunque no todo es negativo, La peste (1947) muestra que las personas todavía tenemos una preocupación y amor por el prójimo, sólo necesitábamos una “excusa” para poder demostrarlo, y qué mejor que en una emergencia sanitaria, en la actualidad, a escala global. El perfecto ejemplo de esta situación lo plantea Albert Camus en su libro La peste, donde relata, de formas muy semejantes a las situaciones que vivimos hoy en día, la propagación de una enfermedad muy temida, la peste, que tuvo un impacto tan fuerte al punto de tener que poner a la población en un aislamiento, una población a la cual sólo le importaba su propio bienestar, dejando a un lado el concepto de sociedad.
El principio del libro describe de una manera muy similar al principio de la epidemia iniciada el 2019 por Covid-19, al igual que los ciudadanos de Orán, nosotros no le tomamos importancia pensábamos que era algo pasajero y seguíamos haciendo nuestra vida e incluso, bromeábamos con la situación, sobre todo en México, un país con habitantes muy susceptibles a aprovechar cualquier situación para hacer sentir inferior a los demás. Todo cambió cuando llegó esta temida enfermedad a México, al igual que en Orán, la gente no quería aceptar que la enfermedad nos estaba atacando, todos querían negar la realidad, incluso el gobierno tardó un tiempo en tomar las primeras medidas y, al parecer, se tomaron tarde.
El pasado y el presente pueden tener tantas similitudes, al leer que era necesario cerrar la ciudad se puede llegar a sentir escalofríos, no me puedo imaginar el sentir del protagonista del libro, un doctor que fue uno de los primeros en concordar el diagnóstico de la peste; tal vez yo no lo estoy viviendo en carne propia, pero sé lo que es convivir con una persona que a diario sale arriesgando su vida para salvar otras, esa es mi triste realidad, en ciertos puntos, emocionante, no es en la forma en la que lo piensan, cada que tienes algún contacto con esa persona sólo te queda sentir la adrenalina por al menos unos catorce días esperando a no tener algún síntoma.
Se puede sentir una tristeza profunda al darse cuenta que las personas no hemos tenido un avance como sociedad, somos una especie sumamente egoísta y esto puede ser ejemplificado con una parte específica del libro, “Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas” (Camus, 37), como personas nos creemos intocables, pensamos que el tener dinero, vestir de cierta forma o seguir una tendencia nos exenta de sufrir cualquier daño.
Un punto muy importante tratado en este libro es el aislamiento social, somos seres sociales y el no tener contacto con gente nos causa muchos problemas emocionales, nos hace sentir más solos, pero no nos damos cuenta de esto: “Estaba con ellos y, sin embargo, estaba solo” (Camus, 115). Algunas veces estamos mejor solos, pero eso no quiere decir que no nos haga falta la compañía humana y, en mi caso, eso me hizo reflexionar. Soy una persona muy pasional y muy apegada a las personas que amo, por ende, esta cuarentena me ha afectado mucho. La soledad ha sido una oportunidad para conocernos o incluso ser más productivos, y sé que no soy la única en aprender de mí misma. Aunque muchas personas alrededor del mundo han hecho lo contrario. Camus lo escribió a la perfección: “Miles de hombres daban vueltas sobre el mismo lugar, sin avanzar un paso” (Camus, 157), esta frase no habla de avanzar una distancia, habla sobre el desarrollo personal.
Nosotros no hemos llegado al fin de la pandemia, pero el final de la peste comenzó con un cambio muy radical de la población, que se veía renovada, llena de esperanza y bondad en su corazón, “Los meses que acababan de pasar, aunque aumentaban su deseo de liberación, les habían enseñado a ser prudentes” (Camus, 221), la pandemia nos está enseñando a ser pacientes; pero, sobre todo, a respetar a una profesión que lo da todo por los demás.
Esta novela parece redactar mi presente, cada página escrita es como una memoria o una predicción de la actualidad. Esta coincidencia, sí así podemos llamarla, me causa un poco de pavor; me da miedo que sigamos repitiendo una historia de descuidos; pero, por otro lado, me hace abrir los ojos y darme cuenta que todavía podemos cambiar el rumbo de las cosas, si queremos que esto termine pronto tenemos que cambiar nuestra actitud y en cuanto esta epidemia acabe, no cometamos los mismos errores en que cayeron los habitantes de Orán, tendremos que vivir el presente y no olvidar el pasado para no condenar a nuestro futuro.

 

Bibliografía

Camus, A. (2020). La peste. Barcelona: DEBOLS!LLO.

 

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