La palabra es un arte. Discurso de premiación de oratoria

La palabra es un arte. Discurso de premiación de oratoria
Por: Lorena Gómez

Pericles, un sabio de la antigüedad, una vez dijo: «El que sabe pensar, pero no sabe expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar». El ser humano fue dotado desde el primer momento de su existencia con muchas habilidades y destrezas, pero ninguna tiene tanta fuerza como la palabra.

Ésta es el medio más eficaz para entendernos con los seres humanos, es el vehículo con el cual expresamos nuestros sentimientos y pensamientos. Con ella podemos halagar u ofender, enseñar o insultar; y hoy en una institución como la nuestra, sirve para transmitir conocimientos y para que nuestros alumnos abran las puertas de la ciencia, del conocimiento, de la ética y de la moral.

La palabra es un arte. Hay que cultivarla y eso es la oratoria porque a través de este medio podemos lograr que nuestros alumnos vean un ideal que hay que perseguir, una meta que alcanzar, un propósito que lograr y un fin que realizar. En síntesis, lograr el desarrollo integral de la persona.

A veces, la oratoria se traduce en la palabra que en los labios del verdadero líder se vuelve camino a recorrer, solo basta con recordar que fue libertad en la voz de Hidalgo y paz en los labios de Gandhi.

Por eso es que hoy en día, estamos impulsando a generar grandes oradores que dominen los nervios, capten la atención del público, improvisen, desarrollen su agilidad mental, tengan juicio crítico y estructuren ideas en forma lógica, ya que una persona que no pueda expresarse correctamente está destinada a vivir en la frustración.

Es sumamente difícil salir a realizar una presentación y controlar la situación, sin embargo, el miedo no detuvo a quienes empuñaron un micrófono y defendieron sus ideas con éxito.  

Hoy, estamos aquí reunidos para celebrar la elocuencia y recalcar que la palabra es humildad, respeto, impulso, amor, convicción y sobre todo cariño cuando decimos gracias padres de familia por encargarnos la conciencia de sus hijos. El Inhumyc les agradece porque estamos poniendo de pie a los futuros hombres y mujeres de México para que, con su ejemplo y sus valores ejerzan a plenitud la honestidad, la libertad y la justicia.

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