La caverna de Platón

La caverna de Platón
por: Eugenio Compean
Área intelectual

Llevamos años atrapados en la sombra de la caverna para al fin conocer las verdaderas formas y ser capaces de entenderlas, o por lo menos intentarlo, es básicamente lo que podríamos llamar el crecimiento de la humanidad.

A lo largo de la historia del ser humano, porque no es sólo hombre, hemos buscado mejorarnos y lograr una vida con menos sufrimiento, a pesar de que en la historia ha habido retrocesos. Salir de la vida en que se sufre implica obtener conocimiento y entendimiento, en el sentido más vasto de la palabra, y a pesar de que vivir en ignorancia, como un perro en un jardín, parece una vida casi deseable, es claro que vivir con conocimiento es preferible. Salir de la sucia y triste, pero cómoda, caverna de la ignorancia es lo que cualquiera podría desear.

Entonces, habiendo expuesto que el conocimiento y el entendimiento son la clave para salir de una vida llena de sufrimiento, podemos entender que el desarrollo de cualquier individuo, más aún el intelectual –del que se deriva el entendimiento– nos permite salir de una vida miserable. Pero, ¿de qué sirve este conocimiento si lo creamos, nos lo adueñamos y lo utilizamos para nosotros mismos? Para nada.

Nuestra vida se convierte en la poca experiencia que hayamos podido acumular y desaparece, así nada más. Si en cambio contribuimos en que todos conozcan y entiendan, si trabajamos para que todos salgan de la cueva húmeda, triste y miserable, podemos haber participado del crecimiento de la especie humana. Esto no implica ir en una misión de vida altruista ni de sacrificarse por el beneficio de los otros, sino que en la misma medida en que perseguimos nuestro bienestar es solamente lógico que persigamos el de la humanidad también. ¿Qué sería de nosotros sin los que vinieron antes?, ¿y de los que vienen después sin nosotros?

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