El dolor que abunda en dos almas rotas • Ximena Roca

El dolor que abunda en dos almas rotas • Ximena Roca
por: Ximena Roca

 

El dolor que abunda en dos almas rotas

 

Últimamente te he mentido,
no te olvido y no te extraño.
Tu mirar me odia y mi palpitar te enciende.
No vi tu llegar y ahora, con locura,
digo que te amo.
Sigo estancada y no lo niego,
sólo ha cambiado una partícula con tu llegar
y sólo ha cambiado una partícula con tu partir,
tu necesidad de oxigenarme
y el palpitar de la masa que abunda en mi pecho,
qué irónico que el tiempo se oxidara inesperadamente
las manchas de pintura que abundan tu figura me extrañan
anhelan mis caricias y mis labios.

El dolor abunda en nuestras almas
hacen inevitable el calor.
El respirar boca a boca con tu calma me propaga nostalgia,
no puedo seguir con ese no sé qué,
duele el besarte y no tenerte,
tengo que partir, prometo volver,
y en otra vida te encontraré.

 

§

 

Cada vez que regresas

 

Regresas con una canción nueva
que mueve todos mis sentidos
y vuelves a marcharte.
Tus gritos silenciosos de ayuda juegan con mi cordura,
aún así decido caer
en tu entrepierna con una sonrisa nueva
esperanzada con que algún día sea mía por tiempo indefinido.

Te vuelves a marchar con mi alma escondida
en los besos que te llevas entre labios.
imaginé mal, imaginé que ésta vez
tu estancia sería más larga,
para adueñarte de más besos y caricias,
con más de mí que te recordará al partir.

Cada vez tus estancias son más cortas,
llevo la esperanza en las manos de mi alma
con la ilusión de que sólo sea miedo,
de que alguien te hiera tanto como en tu pasada estancia.

Creeme el miedo me consume al igual que a ti.
entre más te vas más falta generas en mi andar.
Tus palmas acarician mi cordura,
deseo que se desvanezca con tus besos.
Ya te amaba, no estaba preparada para otra canción
que robaría mi alma y llenaría agujeros sin oxígeno.

Ahora te marchas por tiempo indefinido.
¿y si no te entregué todo?
Todo mi cuerpo en cada beso,
en cada palpitar y en cada madrugar.
Anhelo que vuelva el tiempo de la primera vez que me viste,
cómo no necesitaste un segundo
para percatarte de que al atardecer siguiente ya me querrías.

Cada beso y cada noche era divergente al resto.
A tu lado no sabía lo que hacía,
sólo necesitaba que me enseñaras
cómo hacer funcionar tu cuerpo y así vivirlo.
A tu lado mis brazos no fueron suficientes
para lo que traías en tus ramas
te marchaste de nuevo y me quedé con muchos besos entre labios
vuelve y quédatelos todos,
que yo te amo y aún no lo descifras.

Regresa de tu viaje y entrégame todos tus lunares
al fin, tenemos toda la vida, para llenarnos.

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