Editorial. Agosto 2019

Editorial. Agosto 2019

Ante la crisis compleja que atraviesa el planeta Tierra, surge la necesidad de plantear diversos caminos y alternativas para afrontar la realidad. Conviene hacernos una serie de cuestionamientos para evaluar nuestra postura frente al futuro. De entre las problemáticas actuales, este ciclo escolar, el Instituto ha decidido dar inicio a dos proyectos centrales, que se implementarán no sólo en los espacios académicos, sino también a nivel administrativo y operativo. Así, el cuidado del medioambiente y la equidad de género guiarán los pasos de toda la comunidad para generar reflexión y acciones concretas. 

En congruencia con el proyecto antropológico, al cambiar los paradigmas tenemos la posibilidad de contribuir a que nuestra comunidad sea sustentable y equitativa, para que como consecuencia abonemos a la construcción de una sociedad en la que, por un lado, los intereses y las acciones se rijan por principios biocéntricos y, por otro, la diferencia sea un derecho y no un obstáculo.

Somos parte de un ecosistema en el que la visión antropocéntrica, paradójicamente, coloca al ser humano en una posición vulnerable, es decir, nuestras acciones –las prácticas económicas, políticas y sociales– ponen en riesgo la vida como la conocemos.  Por eso, es cada vez más urgente pensar cuál es el papel del Inhumyc con respecto al medioambiente, qué acciones se llevarán a cabo y con qué decisiones de consumo y manejo de recursos nos comprometemos.

La forma en que se han estructurado las relaciones humanas, basadas en la búsqueda de características iguales entre individuos y la creencia de que lo otro no es válido, deriva en chovinismo, xenofobia, misoginia, homofobia, es decir, la marginalización y la estigmatización de lo diferente. Las luchas en defensa de los derechos humanos han ayudado a disminuir las brechas históricamente abiertas. A partir de reconocer que no ha terminado el trabajo para alcanzar una sociedad justa, el Inhumyc ha echado mano de expertos en el tema para que la comunidad tenga herramientas desde las cuales se entienda la otredad como algo valioso para todos. De ahí que una de las necesidades que tenemos sea la deconstrucción, para ello debemos comenzar por replantearnos el uso del lenguaje, para estructurar el pensamiento y comunicar la realidad de forma distinta, esto abre la posibilidad de relaciones humanas equitativas.

Así, creemos que dar voz a nuestros alumnos y alumnas implica contribuir a la formación de personas que se atrevan a pensar su realidad y manifestarse al respecto. El objetivo de la revista Duc in altum es generar un espacio en el que las y los estudiantes puedan lanzar, en libertad, sus mensajes al mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *