De molinos y caballeros

De molinos y caballeros
por: Daniel Pérez Rivera

“Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo”

León Felipe, “Pero ya no hay locos”

 

El profesor Alejandro Suárez, lector empedernido, habló en esta ocasión sobre la marca que los libros han dejado en su vida, Cyrano de Bergerac, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y El conde de Montecristo, entre otros. Compartió una anécdota, algunos la recordarán, sobre la forma en que la lectura y el azar son quienes se dedican a acomodar en el librero los diferentes tomos y cómo surgen así extraños maridajes como muestra de la forma en que el devenir de los días se deja ver en las paredes de nuestras casas. Basta echar un vistazo a nuestros propios libreros.

 

Durante la plática, el matiz de conferencia desapareció pronto, el profesor Alejandro Suárez (El Vaquero) dejó en claro que el libro sólo tiene vida con el acto de lectura y cómo realmente adquiere significado con los alumnos y el momento en el que se contagia.

 

¿Dónde se encuentra la literatura? Conforme una persona avanza y lee, encuentra a los personajes por el camino. Cyrano se aparece en la televisión y el cine, por ejemplo. El profesor Alejandro concedió en ese momento al auditorio una confesión: cómo, por medio de la literatura, conoció el amor y la manera en que debe quererse; también el momento en que se reconoció en el feo y la pasión siempre a crecer.

 

Con la literatura aprendió, nos dijo, que el destino es para los caballeros porque son los que luchan por el ideal y fracasan. Tristán e Isolda, el bello cantar medieval, fue para el profesor, a la edad de los alumnos, un aprendizaje y piedra de toque, el ideal que enamora. ¿No es acaso el ideal el nacimiento de la locura del Quijote, el caballero de la triste figura?

 

Entre los personajes que acompañaron al profesor, también aparece Edmundo Dantès que en El conde de Montecristo personifica la búsqueda de la justicia en la venganza. ¿Qué une a estos personajes? ¿Qué tienen en común Cyrano de Bergerac, Alonso Quijano y Edmundo Dantes? No pierden la esperanza, persiguen un ideal y son capaces de atravesar y existir en el mundo a pesar de la imposibilidad que se encuentra detrás del día a día.

 

¿Cómo sería un caballero del siglo XXI? ¿Sería un hombre con esperanzas? ¿Estos nuevos héroes qué tan diferentes son de nosotros mismos? ¿Cómo se sigue adelante ante las desgracias de la vida?, acaso ¿las consecuencias de vivir las queremos todos? El auditorio se hizo escuchar.

 

La trascendencia de la literatura y de qué forma permanecemos nosotros en los demás es lo que ha llevado a El Vaquero a desempeñar su papel como profesor, éste es un medio para atravesar los límites del tiempo y dejar un mensaje en diferentes generaciones, no de la persona que ejerce la docencia, sino de los autores que la sostienen frente al grupo.

 

Leer historias, compartir la lectura es compartir los efectos de la transformación. Si compartimos lo que las letras nos hacen damos la posibilidad de que de alguna forma la misma locura alcance a algún otro bienaventurado. Si compartimos nuestros símbolos, aquellos textos que nos han traído a este lugar, el escucha puede decidir seguir nuestro camino, o mejor todavía, rebelarse y labrar el suyo propio. De ahí que el profesor Alejandro sea reconocido entre sus alumnos como un hombre apasionado por la poesía, él que los considera y llama sus hijos literarios.

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