Antología de lo cotidiano

Antología de lo cotidiano
Desde mi muro de Benito Taibo
Mariana Solís Orantes

Benito Taibo es un hombre de lo más interesante, ferviente promotor de la lectura y la curiosidad, quien a través de relatos cortos publicados en su muro de Facebook para después ser transcritos a un libro, nos comparte sus saberes, anécdotas y experiencias.
Nos motiva a encontrarle el gusto a la lectura, a ser nosotros mismos sin autocensura es un libro dónde se encuentra inspiración y educación sentimental, además de unas buenas risas.
Entre sus páginas se escuchan muchos relatos asombrosos que suceden en lo cotidiano y lo trivial; menciona a muchos poetas aunque la poesía actualmente no es muy popular, pero en el libro está presente de una forma fácil de entender y con versos realmente hermosos y de toda suerte de clases; también tiene relatos con enseñanzas o eventos curiosos y diversos lugares.
Los relatos que se presentan a continuación, son las vivencias de algunos de mis compañeros de segundo de secundaria quienes tomaron a Taibo como su ejemplo para contar su cotidianidad y sus reflexiones en torno a ella.

 

Sueños
Regina Vav Legaspi Mondragón

Cuando eres niño tienes sueños extremadamente ambiciosos: llegar a la luna, tener un unicornio, ser una sirena; conforme creces esos sueños se van modificando a unos más realistas y generalmente llegas a un punto en que dejas de soñar, pero si pudiéramos cambiar eso… si no perdiéramos esa ilusión de ser alguien… tal vez sí llegaríamos a la luna.

 

De la pantalla al bordado
Arturo Alcántara Leonor

En el verano del 2019 estaba en una computadora viendo series sin nada más, pero mi madre, a quien no le gusta que haga eso, prefirió ponerme a bordar. Me pasó un dibujo en tela y me pidió que lo bordara. Al principio no quería, pero me resigné. Ella me enseñó cómo hacerlo, al dármelo me fui a la computadora y seguí con mis series mientras bordaba y de hecho me gustó mucho y así seguí todo el verano.

 

El lenguaje de los gatos
Jacobo Aragón Noreña

Mi gato se perdió, recuerdo que antes de irse de la casa me miró y simplemente se fue. Pensé en eso durante mucho tiempo, pero un día la encontraron después de 8 meses en los cuales ella se la pasó comiendo de un restaurante llamado Vips y sé que ella ha de haber vivido mil historias las cuales no puede contar, lo cual me hace pensar ¿qué cosas o descubrimientos han hecho los animales pero por no poder entenderlos no sabemos?

 

Mummeli
Aili Karolina Meléndez Saldaña

Fue un día diferente. Mi Mummeli (abuela) ya no estaba con nosotros, pero queríamos que ese día fuera especial, como a ella le gustaría; nadie iba de negro sino de colores vivos como a ella le gustaba, estaba su música favorita, sus flores favoritas, mis amigos le hacían dibujos. Sus cosas preferidas estaban ahí… sus figuras de gallos, de todo tipo y color. Creo que a ella le hubiera gustado ese día.
No sabes cuánto te extraño.

 

Buenos días mi poeta
Mariana Solís Orantes

Estaba una noche sin poder conciliar el sueño, sentado en mi escritorio que en ese entonces estaba situado delante de la ventana que daba al jardín.
Intenté leer, pero no me saciaba, releía una y otra vez la misma frase y entonces se me ocurrió. Saqué mi cuaderno y mi pluma fuente favorita, una muy bonita que me regalaron en mi cumpleaños, y empecé a escribir. Lo cierto es que nunca terminé esa historia y en algún punto me quedé dormido con los lentes torcidos y las manos manchadas de tinta. Cuando me desperté mi mamá estaba inclinada sobre mí, viendo lo que había escrito y con voz dulce me dijo: “buenos días mi poeta”.
Ante mí estaba mi primer poema y desde entonces me enamoré de la escritura y no dejé de escribir por más tosco que fuera.

 

Trabajo
Nubia Aguilar López

Hay veces en las que me pregunto a mí misma si realmente el futuro que quiero me convendrá, me digo muchas veces que no, que mejor debería estar en una oficina con un trabajo asegurado porque ser un artista no es un trabajo fijo; sin embargo, en la oficina estás en un ambiente seguro (si no te toca un mal jefe), te pagan en quincenas y te pueden ascender y ganar mejor, ¿aburrido? Sí, mucho, pero ganas dinero ¿no?
Sin embargo, pienso que la mente le gana a la materia. Para mí, un mundo ideal sería uno sin dinero, porque el dinero causa ambición y desigualdad, pero ahora el mundo no puede correr sin él, bueno esa es otra historia.
Yo amo hacer teatro y actuar, sentir tantas energías y ver a mis compañeros conmigo y jugando con los papeles, me fascina, no hay nada lo juro, nada mejor que eso y creo que yo y mis sentimientos podemos ser más fuertes que la sociedad, porque el arte expresa, porque el arte libera.

 

Sueños en familia
Diego Carregha Solís

Una vez me perdí en un bosque donde había ratas gigantes, dragones, serpientes del tamaño de un edificio y animales que no te puedes imaginar ni en tus peores pesadillas. No sabía qué hacer, estaba paralizado.
Después todo fue de mal en peor, el dragón me pedía que hiciera mi tarea, las ratas me pedían que lavara sus platos, y el peor animal de todos, la serpiente gigante, me dijo que sacara la basura.
Hasta que pasó algo muy raro, alguien me estaba tocando el hombro y agitándolo hasta que descubrí que la serpiente gigante lo estaba haciendo, pero se transformó en mi papá y me decía que ya llegaba tarde a la escuela.

 

Desvío por Dallas
Ana Lee Arnold Ituarte

Hace unos dos años, en un cálido verano, mi familia y yo íbamos en camino a Toronto para visitar a mi abuela. Nuestro vuelo aterrizaba en Dallas, y de ahí abordábamos otro avión a Canadá. En la conexión, después de todo un caos, íbamos a subirnos al segundo vuelo cuando nos dimos cuenta que ya había despegado y no había otro sino hasta el día siguiente. Mi madre, por más valiente que es, entró en pánico total, fue a hablar con los del aeropuerto, quienes no podían hacer más que darnos la oportunidad de quedarnos en un hotel cerca del aeropuerto, por una noche, gratis.
Todos estábamos un poco asustados y nerviosos, pero no hubo remedio. Al llegar al hotel, mi mamá y yo intentamos verle el lado positivo a la situación, lo cual era complicado porque ese hotel es el más raro que he visto en mi vida. En la entrada, tenía tapetes de patrones y hasta ilusiones ópticas, y enfrente de la recepción, un extrañísimo y enorme sillón negro estilo trono.
Había muchos cuadros de artistas en las paredes negras; el elevador, un horrible y espeluznante color dorado, parecía salido de una película de terror. Las alfombras eran oscuras y los cuartos pequeños. Si tuviera que describirlo en corto, sería: Es como si Andy Warhol fuera un hotel. Además, hacía un tremendo calor, que no le ayudaba a la arquitectura del lugar, con algunas paredes curvas y chuecas, daba la ilusión de que se estaba derritiendo. En fin, logramos dormir suficientemente bien para continuar con la aventura del día siguiente, nos subimos al avión, y dejamos atrás ese curioso sitio.

 

Día de examen
Antonio Bautista Hernández

Hoy hay examen de matemáticas y la verdad no estudié mucho que digamos. Fue un fin de semana largo, y la pasé muy bien con mis amigos.
Estoy frente al examen en clase de matemáticas y los números parecen unos jeroglíficos egipcios. No entiendo nada y no sé por dónde empezar. Pero trato de recordar algo de las clases y hago lo mejor que puedo. Entonces, me pongo a rezar como loco para ver si la virgencita me hace el milagrito de pasar aunque sea con 6 el examen. Terminó el tiempo y lo entregué. Al día siguiente, al ver mi calificación, mi sorpresa fue que reprobé el examen y que por más que rece, si no estudio jamás voy a pasar un examen.

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